
Qué conviene hacer en casa antes de que llegue el pintor
Artículo del 6 de julio de 2026
Artículo
Una parte importante de lo que se factura en un trabajo de pintura no es pintar: es proteger, mover, cubrir y volver a colocar. Es tiempo real y hay que cobrarlo. La buena noticia es que una parte de ese tiempo la podéis eliminar vosotros en un rato, y se nota directamente en el presupuesto. Esto es lo que de verdad ayuda y lo que no hace falta que toquéis.
Lo que sí conviene hacer
Descolgar cuadros, espejos, cortinas y estanterías. Es lo que más ayuda con diferencia. Cada objeto colgado obliga a rodearlo, protegerlo o descolgarlo sobre la marcha, y descolgarlo con prisa y sin saber dónde va cada tornillo es peor para todos. Dejad los soportes en la pared si queréis volver a colgarlo en el mismo sitio: los rodeamos y no pasa nada.
Vaciar las baldas que están en la pared que se va a pintar. Una estantería llena no se puede mover; una vacía se separa en un momento y se pinta detrás. Si la estantería es fija y no se puede quitar, decidlo al pedir presupuesto, porque cambia cómo se plantea esa pared.
Decidir dónde va a dormir cada uno esos días. Parece obvio y es lo que más problemas causa cuando no se ha hablado. Si vivís en casa mientras se pinta, cada día hay una habitación fuera de servicio y conviene tenerlo previsto en vez de resolverlo a las ocho de la tarde con la habitación aún húmeda.
Apuntar lo que queréis que se repare. Los agujeros de los anclajes que no vais a volver a usar, el desconchón detrás de la puerta, la grieta que sale del marco de la ventana. Nosotros lo miramos en la visita, pero vosotros conocéis la casa y sabéis dónde estaba el mueble que ya no está.
Sacar lo pequeño y frágil. Lámparas de mesa, figuras, marcos de fotos, plantas. No porque no lo protejamos, sino porque cada objeto que hay que mover es tiempo, y lo que se mueve con prisa es lo que se rompe.

Lo que no hace falta que hagáis
No mováis los muebles grandes. El sofá, los armarios y la cama los agrupamos y los cubrimos nosotros, que además sabemos cuánto espacio necesitamos alrededor para trabajar. Moverlos de antemano suele acabar con ellos en el sitio equivocado y con alguien con la espalda dolorida.
No compréis la pintura por vuestra cuenta. Salvo que hayáis elegido un producto concreto y lo tengáis claro, comprar antes casi siempre sale mal: se compran litros de menos o de más, o un acabado que no es el adecuado para esa estancia. Lo hablamos en la visita y os decimos exactamente qué y cuánto.
No lijéis ni tapéis agujeros vosotros. Con buena intención, mucha gente rellena los agujeros con lo que tiene en casa antes de que lleguemos. El problema es que la mayoría de esos rellenos hay que quitarlos y volver a hacerlos, porque no se han lijado al ras o porque el material no admite pintura encima. Es más trabajo que si estuviera el agujero limpio.
No hace falta que os vayáis de casa. Se puede vivir dentro perfectamente. Lo que sí ayuda es que la cocina y un baño estén disponibles siempre, así que esos dos se hacen en un momento en que podáis apañaros medio día.
Un caso aparte: si vais a cambiar el suelo
Si además de pintar vais a poner suelo nuevo, el orden importa y equivocarse cuesta dinero. Lo eficiente es pintar primero, colocar suelo y rodapié después, y volver medio día a rematar la línea de abajo. Al colocar tarima o vinílico se dan golpes en la parte baja de la pared, así que si ya está pintada hay que repasarla igualmente. Hacerlo al revés obliga a proteger cada metro de suelo nuevo, y eso son horas que nadie quería pagar.
Con las puertas pasa lo contrario según lo que vayáis a hacer. Si vais a cambiarlas por unas nuevas, primero las puertas y después la pintura, porque al colocar cercos siempre hay que repasar la pared alrededor. Si en vez de cambiarlas las vais a lacar, primero se pinta la casa y después se lacan, porque el lijado del lacado genera polvo y no interesa que caiga sobre paredes recién terminadas.
El día que empezamos
Lo único que necesitamos es poder entrar a la hora acordada y que quien nos abra sepa qué se acordó. Parece una tontería y no lo es: en un trabajo de una mañana no da tiempo a resolver dudas por teléfono con quien no está. Si vosotros no podéis estar, dejad dicho qué estancias entran, qué color va en cada una y dónde está la llave del agua por si hiciera falta.
Y una petición pequeña que agradecemos siempre: si tenéis mascota, decidlo antes. No es un problema, pero hay que organizar los pasos y las puertas de otra manera, y es mucho mejor saberlo el primer día que descubrirlo con el gato saliendo por el hueco de la escalera.
¿Le das vueltas a pintar y no sabes por dónde empezar?
Nos acercamos, lo miramos contigo y te decimos qué necesita de verdad.