
Pintar una habitación o el pasillo en Pamplona
No hace falta pintar toda la casa para llamar a un pintor. Una habitación, el pasillo o el salón son encargos normales, y de hecho son los que más nos piden. Lo que cambia es cómo se calcula el precio.
Por qué una habitación no cuesta la mitad que dos
Casi todo el mundo da por hecho que si pintar tres habitaciones cuesta X, una cuesta la tercera parte. No sale así, y la razón no tiene misterio: hay un trabajo que se hace igual sean una o tres. Llegar, descargar el material, mover y cubrir los muebles, proteger el suelo, encintar rodapiés y marcos, y al terminar recoger, limpiar y cargar. Ese bloque es prácticamente el mismo para una estancia que para media casa, y en un encargo pequeño se reparte entre muchos menos metros.
De ahí sale una consecuencia práctica que conviene aprovechar: el segundo cuarto siempre sale mucho más barato que el primero, y el tercero más todavía. Si estás dudando entre pintar solo el dormitorio o aprovechar y hacer también el pasillo, casi siempre compensa hacer los dos de una vez, porque el montaje ya está puesto. Te lo decimos en el presupuesto con los dos números delante para que lo veas tú, no para empujarte a gastar más.
- Muebles al centro, cubiertos y suelo protegido
- Cinta en rodapiés, marcos, interruptores y enchufes
- Relleno de agujeros de cuadros, estanterías y anclajes
- Lijado de las zonas reparadas hasta que no se noten al tacto
- Dos manos en la estancia completa, techo incluido si toca
- Recogida y limpieza el mismo día, dejando el cuarto usable
Encargos pequeños que hacemos a diario
Nos llamáis para trabajos pequeños sobre todo por esto:
- La habitación del niño se ha quedado pequeña de color
- El pasillo está lleno de rozaduras a la altura de la mano
- Una habitación tiene un color fuerte y queréis volver a blanco
- Ha habido una gotera puntual y quedó el cerco
- Se libera un cuarto y va a ser despacho o habitación de invitados
- Solo el techo del salón, que está más amarillo que las paredes
Cómo trabajamos en una sola estancia
En un trabajo de una estancia, la mitad del tiempo se va en montar y recoger. Por eso el orden importa más que en uno grande.
Confirmamos qué entra y qué no
En un encargo pequeño esto importa más que en uno grande. Si es la habitación, decidimos si entra el techo, si entra la parte de pasillo que se ve desde la puerta y si hay que repasar el marco. Que quede claro antes evita la discusión de después.
Montamos solo en esa estancia
Se aísla la zona de trabajo del resto de la casa, con plástico en el hueco de la puerta si hace falta. La idea es que el polvo del lijado no acabe en el salón y que el resto de la vivienda se pueda usar con normalidad esa mañana.
Reparamos los agujeros de verdad
En un dormitorio siempre hay más agujeros de los que se ven: cuadros, estanterías, cabecero, soportes de televisión. Se rellenan, se lijan al ras y se sella la zona reparada, porque el plaste chupa la pintura y si no se sella queda una mancha mate visible con luz de lado.
Dos manos y remate de encuentros
Las esquinas con el pasillo, la línea del rodapié y el contorno de la puerta son lo que se mira al entrar. Se rematan a brocha con calma, que es la parte lenta de una habitación y la que separa un trabajo hecho de uno terminado.
Devolvemos la habitación usable
Se retira la protección, se colocan los muebles donde estaban y se limpia el suelo. Un encargo pequeño se cierra el mismo día siempre que se pueda, porque la gracia es que no te trastoque la casa.
Qué mueve el precio en un trabajo pequeño
- El montaje, que es coste fijo. Es lo que más pesa en un trabajo pequeño y lo que explica que no baje proporcionalmente. Proteger, encintar, recoger y limpiar ocupa un tiempo parecido en una estancia que en tres, y en una sola se reparte entre muy pocos metros.
- Cuántas estancias se hacen a la vez. La segunda habitación sale bastante más barata que la primera, y la tercera más. Si tienes en mente hacer alguna más este año, hacerlas juntas es la diferencia más grande que puedes conseguir en el precio.
- De qué color venís y a cuál vais. Refrescar un blanco es una cosa. Tapar un azul intenso, un granate o una pared con papel oscuro es otra: pide una mano de fondo y a veces tres manos en total. Es el factor que más subestima la gente en una habitación suelta.
- Los agujeros y las rozaduras. Un dormitorio con veinte agujeros de anclajes o un pasillo con la pared rozada a la altura de la mano llevan una preparación larga. Se ve al entrar y se dice en la visita, para que no aparezca luego como un extra.
- Si hay que quitar algo antes. Papel pintado, un friso, un vinilo grande o una moqueta pegada a media pared cambian el trabajo entero. No es lo mismo pintar sobre pared que retirar y luego pintar, y conviene saberlo antes de pedir precio por teléfono.
Dudas típicas de los encargos pequeños
Los hacemos, y son muy habituales. No pedimos un mínimo de metros, pero sí conviene entender que un encargo pequeño tiene un precio de partida que no baja de cierto punto, porque el desplazamiento, el montaje y la recogida se hacen igual. Si lo que quieres es aprovechar bien esa visita, dinos qué más te gustaría pintar aunque no lo tengas decidido: te damos las dos cifras y decides con ellas delante.
Una habitación normal, sin nada raro que reparar y refrescando el mismo color claro, se hace en un día: por la mañana protección y primera mano, por la tarde la segunda y recogida. Si hay muchos agujeros que rellenar o hay que tapar un color fuerte, se va a dos días, porque el plaste tiene que secar antes de lijar y la tercera mano necesita su tiempo. Preferimos decirlo antes que prometer un día y acabar volviendo.
Se tapa, pero no con dos manos de blanco encima. Un granate, un azul fuerte o un verde botella siguen asomando por transparencia por muchas capas de blanco que se den, y lo que se consigue es gastar pintura. Lo que funciona es una mano de fondo que corte el color y luego las dos manos de acabado. Son tres manos en vez de dos y así va en el presupuesto, sin sorpresas.
Sí, y es de los sitios donde más se nota el cambio. La rozadura del pasillo es la mancha del roce a media altura, y se limpia y se lija antes de pintar porque si se pinta encima de la grasa la mano nueva se marca igual. Para pasillos y zonas de paso merece la pena una pintura lavable en vez de una mate corriente: cuesta algo más el bote y aguanta bastantes más años sin volver a estar igual.
Sí, y es un encargo bastante frecuente porque el techo amarillea antes que las paredes, sobre todo si en la casa se ha fumado o si hay chimenea. Lo único a tener en cuenta es que un techo recién pintado deja las paredes más apagadas de lo que estaban, así que si las paredes ya tienen unos años, mirad las dos cosas juntas antes de decidir. En la visita se ve enseguida.
No. Basta con estar al principio, para repasar juntos qué entra y dónde está cada cosa, y al final para ver el trabajo terminado. Mucha gente nos deja la llave o nos abre un familiar. Lo que sí pedimos es que quien nos abra sepa qué se ha acordado, porque en un trabajo de una mañana no da tiempo a resolver dudas por teléfono.
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