
Pintar un piso entero en Pamplona
Pintar la casa entera se organiza de dos maneras completamente distintas según esté vacía o estéis viviendo en ella. Cambia el plazo, cambia el orden y cambia el precio, así que es lo primero que preguntamos.
Vacío o con vosotros dentro: no es el mismo trabajo
Con la vivienda vacía se trabaja de corrido. No hay que desmontar ni proteger muebles, se puede pintar techo y paredes de toda la casa seguido, y se puede aplicar a pistola en las zonas que lo permitan, que es bastante más rápido y deja un acabado más uniforme en techos grandes. Un piso normal de tres habitaciones vacío se resuelve en pocos días, y el único límite real es el secado entre manos.
Con vosotros dentro el trabajo se parte en fases y el plazo se alarga, aunque los metros sean los mismos. Se va estancia por estancia: se agrupan los muebles en el centro, se cubren, se pinta, se espera a que seque y se devuelve la habitación antes de abrir la siguiente. Eso significa que cada día hay una parte de la casa fuera de servicio y que hay que montar y recoger todos los días, no una sola vez. No es peor ni sale mal, pero es más horas de trabajo, y ahí es donde la gente se lleva la sorpresa si nadie se lo ha explicado antes.
- Visita previa para ver el estado real de techos y paredes
- Protección de suelos, muebles, rodapiés y marcos
- Reparación de grietas, agujeros de anclajes y desconchones
- Imprimación en las zonas reparadas y en las que hayan perdido agarre
- Dos manos de pintura en paredes y en techos
- Limpieza y recogida al terminar cada estancia, no solo al final
Cuándo suele tocar la casa entera
La casa entera se suele pintar en estos momentos:
- Acabáis de comprar y queréis entrar con todo hecho
- Vais a poner la vivienda a la venta o a enseñarla
- Se va un inquilino y entra otro
- Han pasado ocho o diez años y el blanco ya no es blanco
- Se ha hecho reforma y todo está por rematar
- Aprovecháis las vacaciones para no tener obra en casa el resto del año
Cómo organizamos una vivienda completa
Aquí el orden no lo marcan los metros, lo marca si vais a estar dentro. Eso decide por dónde se empieza y cuántos días son.
Vemos la casa antes de dar un número
Se recorren todas las estancias mirando techos, esquinas, cercos de humedad y agujeros. Ahí se ve si hace falta plastecer mucho o poco, que es lo que de verdad mueve el presupuesto. La visita se hace contigo delante y no cuesta nada.
Acordamos el orden y el calendario
Si vivís dentro, se decide qué habitación se hace primero y dónde va a dormir cada uno esos días. Suele empezarse por los dormitorios para devolverlos cuanto antes y dejar el salón para el final, que es la estancia que más aguanta estar ocupada.
Protegemos y reparamos
Muebles al centro y cubiertos, suelo tapado, rodapiés y marcos con cinta. Después se rellenan grietas y agujeros y se lija. Es la parte que nadie ve terminada y la que decide si la pared se ve lisa o llena de sombras con la luz de lado.
Dos manos, sin acelerar el secado
Techos primero y paredes después, para que las salpicaduras del techo queden debajo. La segunda mano no va hasta que la primera está seca de verdad. En invierno, con la casa cerrada y sin ventilar, eso es más lento de lo que parece.
Repaso final con luz rasante
Al terminar se pasa una luz de lado por cada pared, que es como se ven los defectos que de frente no aparecen. Lo que salga se corrige antes de recoger, no después de que lo encuentres tú.
De qué depende el precio de pintar la casa entera
- Los metros de pared, no los del piso. Es la confusión más habitual y conviene aclararla: una vivienda de 80 metros puede tener unos 250 metros de pared y techo, porque cuentan todas las habitaciones, los dos lados de cada tabique y los techos. Dos pisos del mismo tamaño pueden tener superficies muy distintas, y el trabajo va por la superficie.
- Cómo estén las paredes. Pintar sobre una pared sana a dos manos y pintar sobre una llena de agujeros, grietas o cercos son trabajos distintos. Plastecer, lijar y sellar puede ser la mitad de las horas del encargo, y no se ve desde la puerta: se ve mirando la pared con luz de lado.
- Si estáis viviendo dentro. Con muebles y con gente en casa hay que montar y recoger cada día y trabajar por estancias. Los metros son los mismos pero las horas no, y el plazo se alarga. Es el factor que más sorprende y por eso lo decimos antes.
- El color y el número de manos. Blanco sobre blanco tapa a la primera. Un color intenso, o volver a blanco desde un color fuerte, pide una mano más y a veces una imprimación de fondo. No es lo mismo refrescar que cambiar.
- Altura de techo y molduras. Un techo de tres metros obliga a andamio de interior o borriquetas y frena el ritmo. Y una casa con molduras, arcos o vigas vistas lleva mucho trabajo de brocha, que es lento y no se puede hacer a rodillo.
Lo que más nos preguntáis antes de empezar
Con la casa vacía, un piso de tres habitaciones suele estar en tres o cuatro días de trabajo, contando la preparación. Con vosotros viviendo dentro se va a una semana o algo más, porque hay que montar y recoger cada día y esperar a que cada estancia esté seca antes de devolverla. Si las paredes piden bastante plaste, súmale un día entero solo de reparar y lijar antes de abrir el primer bote. Damos un margen y no una fecha exacta, porque el secado depende de la temperatura y de si se puede ventilar.
No hace falta y la mayoría no se va. Se trabaja por estancias justamente para eso: cada día hay una habitación fuera de servicio y el resto de la casa se usa con normalidad. Lo que sí conviene es que la cocina y un baño estén disponibles siempre, así que esos se hacen en un momento en que podáis apañaros medio día. Si hay bebés o alguien con problemas respiratorios, lo hablamos y ajustamos el orden y la ventilación.
Los armarios no, si son de puerta cerrada y no se van a mover de sitio. Lo que sí ayuda mucho es que descolguéis cuadros, espejos y cortinas y vaciéis las baldas que estén en la pared que se va a pintar. Los muebles grandes los movemos y protegemos nosotros. Cuanto más despejada esté la estancia, menos horas de protección y más barato sale, así que es un rato bien invertido.
Las plásticas al agua que se usan hoy en interior huelen poco y el olor se va en unas horas ventilando. Se puede dormir en casa sin problema, aunque no recomendamos dormir esa misma noche en la habitación recién pintada si no se ha podido ventilar. En invierno, con las ventanas cerradas, el olor tarda más en irse y el secado también, así que se abre lo que se pueda a ratos.
Se puede, pero conviene saber lo que pasa. El techo suele estar más amarillo de lo que parece, sobre todo en cocina y en salones donde se ha fumado, y al lado de una pared recién pintada eso canta. Si el techo está bien y es reciente, ahorrarlo tiene sentido. Si lleva años, casi siempre acaba pidiéndose después, y hacerlo aparte cuesta más que haberlo hecho de una vez. En la visita te decimos cómo lo vemos.
Pintar antes y poner el suelo después, salvo que el suelo nuevo obligue a tocar tabiques. Al colocar tarima o vinílico se dan golpes en la parte baja de la pared, y si ya está pintada hay que repasar rodapié y primeros centímetros. Lo habitual es pintar, colocar suelo y rodapié, y volver nosotros medio día a rematar la línea de abajo. Si vas a hacer las dos cosas, dilo al pedir presupuesto y lo dejamos previsto en vez de improvisarlo.
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