
Empapelar una pared al pintar el piso
Es una petición muy habitual cuando ya se está pintando: todo el piso en un tono neutro y una pared con papel, casi siempre la del cabecero o la del sofá. Sale bien casi siempre, y lo que decide el resultado es cómo esté esa pared.
La pared manda más que el papel que elijas
La gente elige el papel primero y piensa en la pared después, y el orden correcto es el contrario. El papel no tapa lo que hay debajo: lo subraya. Un gotelé se marca a través del papel y se nota desde la puerta. Una pared con plaste sin sellar chupa la cola de forma desigual y hace que unas zonas peguen y otras se despeguen a los meses. Y una pared que no esté a plomo hace que el dibujo se vaya torciendo rollo a rollo, cosa que con un estampado geométrico canta muchísimo y con uno orgánico apenas se ve.
Por eso, cuando el papel entra dentro de un trabajo de pintura, lo aprovechamos: esa pared se prepara mientras estamos allí y sale mucho mejor que pedirlo suelto más adelante. Se deja lisa, se sella para igualar la absorción y se comprueba el plomo antes de cortar el primer rollo. Y una recomendación de las que ahorran disgustos: elige el papel antes de que empecemos, porque el ancho del rollo y el tipo de repetición del dibujo cambian cuántos rollos hacen falta, y eso es dinero.
- Revisión de la pared elegida antes de encargar el papel
- Alisado o reparación si hay gotelé, grietas o desconchones
- Sellado de la superficie para igualar la absorción
- Comprobación de plomo y marcado de la primera tira
- Colocación cuidando el casado del dibujo entre tiras
- Remate en techo, rodapié, esquinas y contorno de enchufes
Dónde funciona bien una pared empapelada
Las paredes que más nos piden empapelar:
- La del cabecero del dormitorio principal
- La pared del sofá o la del mueble del salón
- El fondo de un pasillo largo, para acortarlo visualmente
- La habitación de los niños, con un motivo suave
- Un hueco entre dos armarios que queda desangelado
- La pared de detrás del escritorio en un despacho en casa
Cómo preparamos y colocamos
La mitad del trabajo está antes de abrir el primer rollo: el papel no tapa lo que hay debajo de la pared, lo subraya.
Elegimos la pared antes que el papel
No todas valen igual. La mejor suele ser la que se ve de frente al entrar y la que no tiene ventanas ni puertas partiéndola. Una pared con dos huecos y un radiador se come rollos en recortes y el resultado luce menos.
Dejamos esa pared lisa y sellada
Si hay gotelé, se alisa. Si hay agujeros o grietas, se reparan y se lija. Y en cualquier caso se sella, porque una pared que absorbe de forma desigual hace que el papel pegue mal por zonas. Este paso es la mitad del trabajo.
Comprobamos el plomo
Se traza una línea vertical de referencia con nivel antes de cortar. Ninguna pared de una casa está perfectamente a plomo, y empezar por la esquina dando por hecho que está recta es el error que hace que la última tira quede visiblemente inclinada.
Colocamos casando el dibujo
Se corta contando la repetición del estampado para que el dibujo continúe de una tira a la siguiente. Se aplica la cola según lo que pida ese papel concreto, se coloca y se saca el aire desde el centro hacia fuera con espátula.
Rematamos los encuentros
Techo, rodapié, esquinas y contorno de enchufes e interruptores. Es la parte que distingue un trabajo bien hecho, porque el papel se ve bien de lejos y se juzga de cerca, justo en esos bordes.
Qué determina el precio de empapelar
- Cómo esté la pared de partida. Es lo que más manda. Una pared ya lisa se prepara en poco tiempo. Una con gotelé hay que alisarla antes, y eso es un trabajo entero que cuesta más que la colocación del papel en sí.
- El papel que elijas. El material va aparte y lo elegís vosotros, con diferencias de precio enormes entre unos y otros. Nosotros presupuestamos la preparación y la colocación, y os decimos cuántos rollos calculamos para esa pared concreta.
- El tipo de dibujo. Un papel liso o con textura sin repetición aprovecha casi todo el rollo. Un estampado grande con repetición larga obliga a desperdiciar en cada corte para casar el dibujo, y puede suponer uno o dos rollos más en la misma pared.
- Los huecos y obstáculos. Ventanas, puertas, radiadores y enchufes multiplican los recortes y los remates. Una pared limpia de obstáculos se coloca rápido; la misma superficie repartida alrededor de dos ventanas lleva bastante más tiempo.
- Si hay papel viejo que retirar. Quitar un papel antiguo puede ser sencillo o puede llevarse el yeso por delante, según cómo se pegara en su día. Si hay papel puesto, se comprueba en una esquina antes de dar precio en vez de suponerlo.
Preguntas sobre empapelar una pared
No, y es la pregunta que más nos hacen. El relieve del gotelé se marca a través del papel y se ve desde la puerta, sobre todo con luz lateral y con papeles finos. Además las juntas entre tiras no cierran bien sobre una superficie irregular y acaban abriéndose. Si hay gotelé en esa pared, hay que alisarla antes. La buena noticia es que se alisa solo esa pared y no toda la casa, y como ya estamos allí pintando sale bastante mejor que pedirlo aparte.
Depende de tres cosas: los metros de la pared, el ancho del rollo y la repetición del dibujo. Con un papel liso, el cálculo es casi la superficie directa. Con un estampado grande hay que desperdiciar en cada tira para casar el dibujo, y puede irse a uno o dos rollos más. Si nos dices la referencia del papel que te gusta antes de comprarlo, te hacemos el cálculo para tu pared. Y compra siempre el mismo lote de fabricación: entre lotes distintos hay diferencias de tono que se ven.
Con la preparación correcta, en un salón o un dormitorio no. Donde no lo recomendamos es en el baño ni en la pared de detrás de los fuegos de la cocina: ahí el vapor y el calor acaban abriendo las juntas por mucho que se selle. Si os gusta la idea de una pared distinta en el baño, se resuelve mejor con pintura o con azulejo pintado que con papel.
Depende del papel y de cómo se puso. Un papel moderno de los que se retiran en seco sale tirando de una esquina y deja la pared limpia si estaba bien sellada. Uno antiguo mal pegado sobre yeso desnudo puede llevarse trozos de pared. Por eso sellamos siempre antes de colocar: además de que el papel agarre mejor ahora, es lo que hace que dentro de unos años se pueda quitar sin destrozar nada.
Una sola pared es justamente lo que mejor funciona, y es lo que hacemos casi siempre. Empapelar una habitación entera con un estampado con fuerza cansa rápido y encoge la estancia. Una pared con papel y las otras tres en un tono neutro que recoja algún color del papel es lo que mejor envejece. La pared del cabecero y la del sofá son las dos apuestas seguras.
Sin problema, es lo más habitual. Nosotros ponemos la preparación, la cola y la mano de obra, y el papel lo elegís vosotros. Lo único que os pedimos es que esté en casa antes del día acordado y que sean todos del mismo lote. Si lo compráis por internet, revisad los rollos al recibirlos: una tirada con un defecto de impresión aparece siempre en mitad de la pared y ya con la cola dada no hay vuelta atrás.
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